Rompiendo moldes: periodismo feminista para transformar la desigualdad.

Los aprendizajes del curso de la Beca Zarelia – Rompiendo Moldes 2024 

Por: Gabriela Peralta

¿Cómo podemos transformar los estereotipos de género y la desigualdad?, ¿cómo crear y construir narrativas que rompan moldes y contribuyan a un presente y futuro más dignos para todas, todos y todes? La clave está en fortalecer los saberes y las herramientas del periodismo y la comunicación feminista. Con esta premisa, en noviembre de 2024, nació la beca Zarelia-Rompiendo Moldes: “Transformemos los estereotipos de género y desigualdad”. Una iniciativa de Wambra, Festival Zarelia y Oxfam en Latinoamérica que busca fortalecer el periodismo feminista para la prevención de las violencias basadas en género, desmontar estereotipos y promover nuevos imaginarios que aporten a la construcción de una sociedad más justa. 

La convocatoria, dirigida a periodistas, comunicadoras, diseñadoras, ilustradoras, productoras multimedia y creadoras de contenido de América Latina y El Caribe, recibió 140  postulaciones de 18 países de la región. De estas, 40 fueron seleccionadas como becarias para participar en un curso virtual de tres módulos, facilitado por: Edna Valencia, de Colombia; Caracol López, de México y Luciana Peker, de Argentina. Además, las becarias participaron en un Laboratorio de Creación, donde intercambiaron experiencias con periodistas de Wambra Medio Comunitario y del Festival Zarelia, y Oxfam en Latinoamérica.

Una reflexión sobre la estética, el poder del periodismo y la representación 

Edna Valencia, periodista afrocolombiana, activista por los derechos de la población afro, poeta y escritora, facilitó el primer módulo de “Narrativas antirracistas e interseccionales para transformar estereotipos”. Para Edna, una de las ideas clave que cruza la discriminación en los medios de comunicación y el periodismo es el concepto de belleza y cómo este se construye desde dinámicas de poder y esterotipos. 

El informe Rompiendo Moldes 2: “De la violencia y desigualdad en Latinoamérica” de Oxfam reveló, por ejemplo, que la apariencia física (52 %), el color de piel (26 %) y la clase económica (24 %) son las tres principales razones por las que las juventudes de la región perciben discriminación. Estos datos evidencian cómo persisten patrones estéticos marcados por el racismo y el clasismo. Frente a esto, desde una comunicación nueva, Edna habló del derecho a la propia imagen: “Es verme como me quiero ver y no como otros deciden que debo ser”. Esto, como una forma de salir de modelos únicos de belleza y formas de ver el mundo que subordinan todo aquello que no se ajusta a los estándares hegemónicos. 

Desde pequeñas, las niñas son condicionadas a encontrar su identidad en las imágenes que se les presentan, muchas veces diseñadas para asignarles roles y estereotipos de belleza predefinidos. El impacto de este diseño es visible en múltiples áreas de la vida cotidiana. A las mujeres, niñas y más aún a las personas racializadas les hacen creer que no están hechas para ocupar ciertos espacios de poder, como la televisión o los programas de opinión, donde la presencia masculina sigue siendo dominante. 

En este contexto, Edna subrayó que figuras como la reina de belleza, la presentadora del noticiero o los textos de los libros de biología, así como los contenidos mediáticos, son representaciones de un sistema que define qué es aceptable y valioso. Este modelo, según el informe de Oxfam, es alimentado por los medios de comunicación y las redes sociales, que juegan “un papel muy relevante en la reproducción de estereotipos de género y en la normalización de comportamientos violentos y racistas”. 

Ante este panorama, Edna enfatizó en la importancia de tomar conciencia de este diseño y de crear proyectos con narrativas que rompan estos moldes. Esta reflexión fue la que inspiró a Edna a crear, en 2018, el proyecto “Vive tu pelo afro”, un salón de belleza que busca empoderar a las mujeres afrodescendientes y de cabello rizado, invitándolas a abrazar su cabello y su negritud. Edna contó que ese espacio, más allá de ser un salón de belleza, se convirtió en un lugar de encuentro donde se conversa sobre identidad y el poder de las mujeres negras. “No es solamente cortar el pelo, es también que las mujeres reconozcan su propia belleza y poder. La belleza es, para mí, el derecho a la propia imagen”, afirmó.

Valencia también abordó cómo las mujeres populares, en particular, enfrentan las dificultades relacionadas con la ropa, un símbolo de las expectativas sociales. Muchas veces, nos vemos obligadas a “disfrazarnos” para cumplir con las expectativas de los demás, hasta que, finalmente, aceptamos como “normal” una realidad que nos despoja de nuestra autenticidad. La estética, según Valencia, comienza en lo más profundo de nosotras mismas.

En este sentido, la representación es clave porque se convierte en una herramienta de control. “No nos ponen en los libros ni en los debates sobre política para hacernos invisibles. ¿Y qué ganan con hacernos invisibles? Quitarnos los referentes de identidad, hacer que creamos que no podemos, que ni siquiera se nos ocurra organizarnos o aspirar al poder. Es el control de la narrativa el que nos da o nos quita el poder de creer que podemos”. Por ello, Edna invitó a las becarias a realizar proyectos que trasciendan lo digital, para que su comunicación y periodismo tengan un impacto en la vida y en las personas de carne y hueso. “Hay que ir a producir conocimiento nuevo. A mi nadie me dijo, por ejemplo, que podía hacer periodismo antirracista ni que yo podía hacer comunicación social con base en una peluquería de cabello afro”, enfatizó.  

Edna cerró la charla con una invitación a la reflexión y la acción:

  • Desaprender lo que sabemos y lo que creemos que es periodismo para construir un periodismo y una comunicación nueva.
  • Partir del no saber como una responsabilidad periodística.
  • Visibilizar las historias de quienes han sido históricamente excluidas: mujeres negras, mujeres con discapacidad, mujeres indígenas.
  • Romper con las historias únicas y crear nuevas representaciones.
  • Avanzar hacia un futuro diverso y nombrado tal como es.

¿Cómo sobrevivir en plataformas hostiles pensando de otra manera?

Caracol López, directora de engagement en AJ+ Español, facilitó el segundo módulo sobre estrategias para llegar a las audiencias en un entorno digital cambiante. Caracol comenzó su intervención con una noticia: META, la empresa de tecnología de Mark Zuckerberg, que agrupa a plataformas como Facebook, Instagram, Whatsapp y otras, cambió sus políticas de moderación de contenido, incluidas las relacionadas con el fact checking y los discursos de odio.

Caracol advirtió que este cambio tiene profundas implicaciones, ya que las plataformas sociales están alineando sus agendas políticas con los intereses de la ultraderecha y empresarios poderosos, específicamente con el nuevo clima político que viene de Estados Unidos, con Donald Trump, Elon Musk y otros en el poder. Esto sucede en un contexto en el que los espacios digitales son claves en la comunicación, los activismos y la defensa de los derechos de las mujeres y la comunidad LGBTIQ+.

“¿Qué tipo de medio o creadora de contenido quieren ser? ¿Para qué están creciendo? ¿Queremos ser la nueva hegemonía?”, preguntó Caracol a las becarias. Explicó que, desde hace 20 años, las y los periodistas han dejado de estar en el centro de la conversación, y en la última década, han sido los creadores de contenido e influencers quienes han ganado mayor influencia al informar. “Las y los periodistas ya no estamos en el centro desde hace mucho. Está muy bien que ya no estemos en el centro, porque estar en el centro nos hacía hacer un periodismo del centro y no de la periferia. Estar en el centro nos hacía poner al centro temas y personas que no eran lo importante. Estar en el centro nos daba un sentido de soberbia”, señaló.

Por ello, Caracol dijo que la perspectiva a la hora de crear contenido, hacer periodismo y comunicación debe cambiar: “Ahora es: yo voy a escuchar qué está diciendo la gente y, a partir de eso, voy a adaptar lo que creo, mi agenda, lo que quiero mover, a lo que están diciendo. Significa estar siempre a disposición de las personas. Significa flexibilizar, significa estar escuchando todo el tiempo y seguir la mayor cantidad de personas y estar pendiente de las conversaciones todo el tiempo”. En resumen, quienes ejercen la comunicación, el periodismo o son creadores de contenido deben volver su mirada a la gente y sus intereses y, a partir de ahí, planear el contenido.

López subrayó la importancia de mantener una regularidad en la creación, producción y publicación de contenido. “No importa la cantidad, importa que lo puedas hacer y sostener todo el  tiempo. Eso les va a funcionar en cualquier algoritmo y en cualquier momento”, afirmó. Además, hizo hincapié en la necesidad de preguntarnos qué objetivo estamos cumpliendo al generar contenido, tanto en términos personales como para la audiencia. “Si no podemos identificar un objetivo claro, lo mejor es no crear nada”, agregó. 

Por otro lado, Caracol señaló que uno de los principales retos del periodismo en redes sociales radica en el control de estas plataformas por parte de oligarcas. Además, de que con la inteligencia artificial, se colan nuevas formas de hacer noticias falsas y desinformación. A esto se suman los algoritmos opacos, cuyo funcionamiento real se desconoce. Según López, “siempre hay una agenda oculta, y esa agenda oculta está en contra de nosotras y de los temas que promovemos”.

Finalmente, Caracol López argumentó que es necesario tener y plantear otras lógicas, pensamientos y prácticas al crear contenido, al comunicar o al hacer periodismo, ya que solo así es posible distinguirse de otras narrativas y de otras lógicas, como las lógicas coloniales, capitalistas y la misma lógica de las plataformas sociales.

Nuevas narrativas contra la violencia de género desde el periodismo feminista 

Luciana Peker, periodista y autora especializada en género, con una trayectoria en medios internacionales como The Guardian y El País, facilitó el módulo 3 sobre nuevas narrativas para transformar la violencia de género y las desigualdades. Luciana empezó su intervención con un ejercicio de memoria sobre el camino recorrido por el movimiento de mujeres y feministas en Argentina, subrayando que el feminismo argentino tiene sus raíces en la lucha de las madres y abuelas de Plaza de Mayo por encontrar a sus hijas e hijos, así como de un potente movimiento de defensores de derechos humanos posterior a la dictadura de 1976-1983. 

Los orígenes del movimiento “Ni Una Menos” es un claro ejemplo de la lucha contra la violencia basada en género en América Latina, que surgió el 3 de junio de 2025, a partir de un tweet de la periodista argentina Marcela Ojeda, tras el femicidio de Chiara Páez, una adolescente de 14 años. La convocatoria reunió a más de 300.000 personas en la Plaza del Congreso de Buenos Aires. Según Peker, “Ni una menos” cambió el concepto masivo de qué son las muertes de las mujeres. “No es pasión matar a alguien. Los femicidios son muertes evitables con políticas públicas”, enfatizó. 

En su charla, Peker también abordó el debate sobre si las y los periodistas deberían hacer “periodismo de soluciones”. Para ella, la respuesta es clara: sí. Sin embargo, enfatizó que esta tarea requiere un cambio de enfoque. “En lugar de mantenerse al margen, los periodistas deben involucrarse activamente en la transformación social”, dijo. Esto, debido a que muchas mujeres no denuncian la violencia de género por la falta de acceso a la justicia y el temor a la revictimización. 

El informe de Oxfam brinda infromación sobre esto: “las mujeres cis, personas trans y personas racializadas identifican la revictimización como una de las formas de violencia institucional ejercidas por las entidades públicas con mayor frecuencia”. En estos grupos prevalece una atención inadecuada y culpabilización de las víctimas, así como altas tasas de impunidad de los perpetradores.

Frente a esto, Luciana instó a las periodistas y comunicadoras a reapropiarse de la información y utilizarla como una herramienta para mejorar la vida de las personas, destacando la importancia de que las periodistas sean quienes tomen la palabra en lugar de permitir que quienes desinforman e instrumentalizan a las víctimas controlen el relato.

Según Peker, “Ni Una Menos” también abrió el diálogo hacia los hombres, integrándolos en la conversación desde una perspectiva de género. A su vez, les permitió reflexionar sobre las violencias que también sufren, reconociendo la importancia de incluirlos en la lucha contra la desigualdad. Así, el movimiento no solo cuestionó la violencia hacia las mujeres, sino también la manera en que las estructuras patriarcales afectan a toda la sociedad.

Durante la sesión, las participantes reflexionaron sobre cómo las redes sociales han transformado la narrativa sobre la violencia de género. Peker subrayó la importancia de las plataformas digitales como un espacio para contar historias, pero también advirtió sobre la “anestesia” social que estas provocan. “Es un momento de pedagogía de la crueldad”, dijo, señalando que la capacidad de contar historias desde el periodismo feminista es más relevante que nunca. También destacó que, en una época en la que la gente lee menos y tiene menos tiempo, los primeros párrafos de cualquier texto se vuelven cruciales para captar la atención de las audiencias. 

Finalmente, Luciana Peker recomendó a las periodistas, comunicadoras y creadoras de contenido:

  • Escribir mucho. La práctica continua permite perfeccionar las habilidades y explorar nuevas formas de expresión.
  • Probar diferentes enfoques en la escritura. Esto permite encontrar la manera más efectiva y creativa de abordar temas como la violencia de género, sin caer en la revictimización. 
  • Corregir constantemente sus textos. Luciana enfatizó que el proceso de reescribir es fundamental para mejorar la calidad del contenido y que la narrativa debe estar siempre abierta a la experimentación. 

“Es una época para no ser dogmáticos, sino para buscar las mejores maneras de contar realidades tan duras”, concluyó, animando a las becarias a seguir cuestionando y reinventando las narrativas.